Abrió la puerta. Era chiquito, rígido, y adelantaba la cabeza como un boxeador ansioso.
Dijo:
—¿Usted es el médico?
Asentí. Me invitó a pasar de mala gana....
Él había venido caminando desde el lado luminoso, desde la orilla del Miljacka donde los nuevos rascacielos sepultan las ruinas de una guerra pasada. Había salido...
Conozco a la internauta, nos hemos abrazado, hemos viajado juntos, hemos leído en muchos recitales de poesía. Es la primera escritora de mi generación...