La fotografía capta esencialmente el estado de ánimo. No puede esconderse mucho al obturador. No hay espacio —tiempo, tal vez— para falsear, para actuar...
Al caminar por los corredores del hotel Saratoga se incorpora en mí una pretensión, una arrogancia que por lo general poseen las personas adineradas,...
Ser opositor en Cuba significa soportar la censura, la criminalización y los incontables procesos represivos del régimen. Ser opositor y de izquierdas en Cuba se traduce en invisibilización, moralización, abandono y desprecio por parte de la otra oposición, más visible, mayoritaria, que se reconoce de derechas. En un terreno de exclusiones, donde la posverdad y el sensacionalismo determinan los rumbos hacia el futuro, para alguien como yo no queda más que vivir expuesto a un fuego cruzado.