La decadencia física de La Habana como trasunto, o incluso como rostro inevitable, del fracaso moral y político de esta época. Ciertamente, no se trata de una premisa...
Lo que parece claro en Venezuela es que la gente no es tonta, que no se puede hacer política sin pensar en lo que la gente quiere. Quiero pensar que hay que tener paciencia. Si esta fuera una serie de televisión, es como si hora estuviera comenzando una nueva temporada.