Doscientos años después, Güines resulta un pueblito venido a menos, sin cañas ni azúcar, poco a poco olvidado y abandonado, tanto por los jóvenes que emigran como por la administración y el relato nacional. Un lugar que vive de sus antiguas glorias, cada vez más lejanas.
El fotógrafo Nelson Álvarez viaja en busca del genius loci —el «genio del lugar» de los latinos—; pero, ¿no es eso lo que hacemos todos cuando viajamos...