En 1975, Alamar tenía ya seis escuelas, ocho círculos infantiles, tres centros comerciales, una mueblería, una fábrica de confecciones textiles, un policlínico, un cine, un anfiteatro, 10 terrenos de voleibol, una terminal de ómnibus y una planta de tratamiento de agua.
Frames (2012) es un ensayo fotográfico urdido «a través del ojo de cerraduras, hendijas de puertas y ventanas, que me permiten establecer un diálogo entre dos posturas divergentes: vigilante-vigilado».
La familia simbólica del arte cubano contemporáneo constituye una red de micro-poderes subordinada al macro-poder de la política cultural diseñada por la revolución.
Rigoberto Oquendo es el autor de este ensayo fotográfico, íntimo, desolador como solo puede llegar a serlo la acumulación del fracaso y sus objetos: ese otro barroco enfermizo y escuálido que modelan los años duros, la miseria y el cansancio existencial.
El cubano Montejo Harrys se nos presenta como un enemigo indudable del azar: esto que vemos es montaje, premeditado artificio, industriosa manipulación de cargas electromagnéticas, ingeniería inversa de la realidad, apuesta por la revelación de lo oculto.