Sontag nos habla del implacable derretimiento del tiempo que implica una fotografía, el cuerpo frágil de papel que proyecta el mundo y lo sobrevive....
Descansa en soledad, indio oriental, honrado por el panóptico patrio de quienes fuimos colonizando a todos tus personajes hasta declarar, sin demagogia ni despedida ni duelo: «Mario Limonta soy yo».
El cubano-asturiano, por demás, tenía suerte para el gol, sobre todo para saltar y colar el balón en la portería de un cabezazo. Un mal partido del Real Madrid valía la pena solo por ver qué se sacaba de la manga ese día. Como Cruyff muchos años después, Chus no solo entendió que no es necesario correr tanto cuando se juega con inteligencia, sino que el fútbol es, antes que todo, un espectáculo.
Polo Montañez pertenecía a esa clase de genios que no pocas veces aparecen en Cuba, cuya historia musical está llena de autodidactas o talentos innatos que nunca aprendieron a leer ni escribir partituras.
Quizá esa sea la peor secuela de esta semana. No el rash, ni la fiebre, ni el dolor que todavía siento y sentiré al cerrar las manos. Lo verdaderamente peligroso es acostumbrarse a que enfermar sea una consecuencia lógica del lugar donde vivimos.