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‘Normalización’: el signo del adiós

I Este 6 de marzo se presentó por última vez en El Ciervo Encantado (La Habana, Cuba) Normalización, un performance en escena de los artistas...

El rastro. Tu sangre. La nieve

«Es pino de la zona», me dice cuando le pregunto qué madera utiliza para encender el fuego. En sus manos las pinzas van de...

Apuntes sobre la apatía o cómo elegir bien a tu candidato

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El día que supimos de un héroe anónimo

Casi todos lo conocimos el día que lo secuestraron. Su nombre desfiló brevemente ante nosotros y desapareció en un abrir y cerrar de Facebook,...

El deshielo que nunca fue

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Una foto en la ciudad celeste

Ignoraba que, precisamente,  no se le permitiría protesta alguna,  por débil que fuera.  Virgilio Piñera. «Un fogonazo» La foto reúne a los habituales. También a otros que iban...
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Otro bastardo de la Revolución

Ser opositor en Cuba significa soportar la censura, la criminalización y los incontables procesos represivos del régimen. Ser opositor y de izquierdas en Cuba se traduce en invisibilización, moralización, abandono y desprecio por parte de la otra oposición, más visible, mayoritaria, que se reconoce de derechas. En un terreno de exclusiones, donde la posverdad y el sensacionalismo determinan los rumbos hacia el futuro, para alguien como yo no queda más que vivir expuesto a un fuego cruzado.

Raúl Castro: el rumor después del rumor 

El consenso entre los referentes del periodismo de reputación es sólido: una fuente confidencial no convierte un rumor en información publicable. Un medio solvente no disemina un rumor citando como única fuente a otro medio que lo difundió primero.