La pobreza compartida por casi 11 millones de gentes revivió la prostitución que la Revolución había erradicado, espoleó el tráfico de personas y estimuló el pandillerismo. Las violencias asociadas a esas formas delictivas de «supervivencia» excedieron incluso la violencia estatal, repartida salomónicamente entre opositores y marginados sistémicos desde los 60.
El día que el cadáver de Mayara llegaba a Cuba, falló la electricidad en los equipos sensores de la aduana. El ataúd quedó del otro lado de la estera y los funcionarios no lo querían dejar pasar. Cándida empezó a darse cabezazos contra la pared.
En las vallas grandes, “las de verdad”, como las llama Leo, el precio de entrada puede llegar a los 80 o 100 pesos. Los que llevan un gallo encima pasan gratis, pero esta exclusividad ha despertado la astucia de algunos que se aparecen con topones y gallos cualquieras que jamás echarían a pelear.
A Edna Buchanan le han cerrado mil puertas en la cara, le han colgado el teléfono otras tantas, le han lanzado piedras, le han apuntado con un arma de fuego, la han amenazado de muerte y nada de ello ha hecho que se detenga en su misión: conseguir la historia más interesante posible y situarla en la portada del periódico.
Viajé a Berlín al encuentro de dos mujeres. Más precisamente, al encuentro de una, Svetlana Aleksiévich, que me ayudara a llegar a la segunda. Tampoco descartaba encontrar la sombra del adolescente que fui allí, pero con ésa no me había citado.
Quizá esa sea la peor secuela de esta semana. No el rash, ni la fiebre, ni el dolor que todavía siento y sentiré al cerrar las manos. Lo verdaderamente peligroso es acostumbrarse a que enfermar sea una consecuencia lógica del lugar donde vivimos.