Crónicas

Estatuas de hielo

Han avisado que esta mañana encontraron dos cuerpos sin vida en un parque cerca de casa, una pareja de homeless muertos por hipotermia. Los veía...

Caos y esperanza: antes y después de la explosión del hotel Saratoga

Alrededor de las doce y media del día, en la calle Monte, un hombre deja pasar a dos periodistas a la azotea del edificio...

Julián se mudó a provincia

Hay dolores-personas que una guarda dentro con cadenas y candados, con plástico sellado al vacío, para que ni el aliento se escape. Debajo de...

Todo lo que toca supera el millón

Es de noche en Ramos Mejía. En uno de los barrios de La Matanza, el distrito más poblado del oeste del conurbano, está todo...

Cuchara de plata

Tenías 12 años cuando M. te invitó, junto a otros cuatro compañeros, a hacer un trabajo práctico a su «casita», que quedaba muy cerca...

Mieles para una cacería silente

Corría el 2015 de parranda en parranda para mí. Fue el año de las fiestas públicas. Por diversas razones, jamás he visto un año...
spot_img

Newsletter

Recibe en tu correo nuestro boletín quincenal.

Te puede interesar

Cuba: 67 años a punto de caer

Los cubanos llevamos sesenta años viviendo a seis meses...

Nadie sabe cómo tumbar una dictadura

Nadie sabe cómo tumbar una dictadura. Sobre todo, porque...

Remar con la Virgen, sobrevivir a la crisis

Quienes asistieron a la procesión buscaban en la Caridad del Cobre un consuelo a la vez renovado y duradero.

Otro bastardo de la Revolución

Ser opositor en Cuba significa soportar la censura, la criminalización y los incontables procesos represivos del régimen. Ser opositor y de izquierdas en Cuba se traduce en invisibilización, moralización, abandono y desprecio por parte de la otra oposición, más visible, mayoritaria, que se reconoce de derechas. En un terreno de exclusiones, donde la posverdad y el sensacionalismo determinan los rumbos hacia el futuro, para alguien como yo no queda más que vivir expuesto a un fuego cruzado.