Crónicas

Road to USA (I)

Se lo dices por primera vez a tu esposa y ella contesta que cómo se te ocurre. Tienes 38 años, grita, demasiados para hacer...

La liturgia del buen morir

Es natural que la Revolución cubana, obsesionada con las ficciones de su origen, elabore con el mismo empeño tantas ficciones de muerte. La épica...

Café, pollo o aviones

Son las ocho y treinta y ocho de la mañana. Estoy en el balcón tomando café mientras fumo un cigarro. Me gusta el café...

Amor de ciudad chica

La estación de trenes es el lugar más feo de mi vida. Territorio neutral y apolítico para todos los ciudadanos de Encrucijada y pueblos...

Una cama, dos activos. El mexicano que me venció

Hubo un tiempo en que fui una joyita en el mercado LGBTIQ. Estaba en el clóset, tenía 19 años y no daba el culo....

El rostro de la República

El pasado viernes 20 de mayo visité a Bárbara Farrat en su casa. El activista Arian Cruz —Tata Poet en Facebook— me llevó hasta...
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Quienes asistieron a la procesión buscaban en la Caridad del Cobre un consuelo a la vez renovado y duradero.

Otro bastardo de la Revolución

Ser opositor en Cuba significa soportar la censura, la criminalización y los incontables procesos represivos del régimen. Ser opositor y de izquierdas en Cuba se traduce en invisibilización, moralización, abandono y desprecio por parte de la otra oposición, más visible, mayoritaria, que se reconoce de derechas. En un terreno de exclusiones, donde la posverdad y el sensacionalismo determinan los rumbos hacia el futuro, para alguien como yo no queda más que vivir expuesto a un fuego cruzado.