Ha sido funambulista y chainsmoker. Como el Paterson de Jarmusch, escribe poemas que nunca publica. Posee una debilidad alarmante por los puentes y las boyas. La toman, tan a menudo por extranjera, que se siente así en todas partes. Quisiera creerle a Issa, que le sobrevive, le sobrevive a todo, la frialdad.
El mango del patio vecino parece un trompo. Pero es así, cuando hay un huracán todo se desperdiga, todo está en el aire. El huracán parece querer recordarnos...
«Arpa donde florecen tonadas de otros tiempos, déjame pasar las manos por tus cuerdas». Marguerite Yourcenar. El último amor del príncipe Genghi
Las tumbas del cementerio chino...
Había enfermado en los años en que Cuba internaba obligatoriamente en sanatorios a las personas diagnosticadas con VIH. Fuera de ellos, el miedo a la enfermedad convivía con el rechazo hacia quienes la padecían. Para Crespo, El Mejunje no fue solamente un sitio donde escuchar música: fue uno de los primeros lugares donde pudo volver a mezclarse con los demás.