Todos los monstruos son humanos, y todos los santos también. Y Fidel quizá fue un santo monstruoso capaz de levantar la fe en el hombre nuevo, y también capaz de aniquilar al hijo pródigo; capaz de repartir panes y peces, y también capaz apuñalar a su primogénito en sacrificio para la entelequia revolucionaria.
A menos de dos meses de las elecciones, la combinación de mayor entusiasmo y participación demócrata, buenos resultados en elecciones especiales, fortaleza en la recaudación y un número creciente de distritos republicanos competitivos hace plausible una ola azul en noviembre, aunque su magnitud sigue siendo incierta. Pero, de hecho, no es ni siquiera necesaria para un cambio de control en ambas cámaras del Congreso en Estados Unidos.
El país está inmerso en la peor crisis económica de su historia, mientras los cubanos viven bajo un régimen de control que niega derechos políticos y reprime la protesta pública.