Tiendas como Fin de Siglo, La isla de Cuba o Variedades de Galiano están hoy mutiladas, con pisos abandonados y otras áreas de uso en manos de artesanos cuentapropistas.
Tardará en volver la normalidad a las vidas de miles de gente que ahora han perdido sus hogares, sus pertenencias, su sosiego. Gente que ha visto volar por los aires sus proyectos inmediatos, sus íntimas certezas acerca del porvenir.
Fábrica de Arte, una antigua factoría de aceite reconvertida hoy en uno de los principales nichos culturales de La Habana, fue uno de los primeros lugares que transformaron sus instalaciones en puntos de recogida de donaciones para los damnificados.
El saldo es el siguiente: cuatro muertos, 195 heridos; 1 238 derrumbes de viviendas entre totales y parciales; decenas de escuelas, círculos infantiles, policlínicos y otras dependencias estatales.
Lo que parece claro en Venezuela es que la gente no es tonta, que no se puede hacer política sin pensar en lo que la gente quiere. Quiero pensar que hay que tener paciencia. Si esta fuera una serie de televisión, es como si hora estuviera comenzando una nueva temporada.