La semana pasada fue noticia el suicidio del preso político Yosandri Mulet Almarales, de 37 años, condenado a diez años de privación de libertad por tomar parte en las protestas ciudadanas de julio de 2021 en el barrio de La Güinera, en La Habana.
Para llegar hasta Dubái, un cubano solo necesita tener un pasaporte con una vigencia de más de seis meses, una visa que se tramita de manera digital, sin tener que hacer cita o ir a una entrevista en un consulado, y dinero en el orden de los dos mil a tres mil dólares...
El 25 de julio de 2024, durante mi penúltima noche en Cuba, cuando disfrutaba en Matanzas de la pieza teatral «El Baracutey», del grupo El Portazo, recibí un mensaje de texto. Anunciaba lo que mi cabeza había anticipado hacía años. Mi padre biológico, finalmente, había muerto.
«Prefiero siempre que el escenario de un poema y la entidad a quien dirijo mis palabras queden sumidos en la mayor ambigüedad posible. Me siento mejor cuando la expresión fluctúa entre dudas esenciales, permanentes, y proposiciones transitorias, tácitas o explícitas, destinadas a un oído que me escuchó alguna vez y que, supongo, podría escucharme aún».
Nunca se ha reconocido un final oficial del Período Especial en Tiempos de Paz. Creo que ha sido, precisamente, porque nunca hemos salido de él. De hecho, aunque con diferentes epítetos eufemísticos, hemos seguido deslizándonos por la pendiente de la pobreza.
En 2025 registramos el fallecimiento de 36 héroes y heroínas. De ellos, 21 murieron en el exilio según la información recabada, y 15 lo habrían hecho en el país.
El esfuerzo cubano por la libertad tiene en sus héroes y sus heroínas la savia del país futuro. El registro de los luchadores prodemocracia que fallecen cada año ofrece, al mismo tiempo, un mosaico de las características generales y los detalles de esa empresa.