Toda solución de este sistema cubano que se autoproclama igualitario es represiva. Nunca se han detenido a darle a la gente la oportunidad de expresar el deseo de cómo quieren vivir su vida, o de qué manera pudieran hacer planteamientos y demandas para hacer más sustentable su convivencia. Nunca han tratado dentro de su experimento macabro de dar soluciones.
En el libro de Carlos D. Lechuga el totalitarismo, la adoración al Gran Líder, las lealtades políticas, los oportunismos y los desencantos, se cuelan en un hogar cuyas dinámicas a veces parecen girar más en torno a la Revolución cubana que a las individualidades de sus miembros.
Actualmente, Lynn Cruz termina su último proyecto: 'La renunciación'. Surgida desde el interés y la preocupación cultural, esta obra se realiza bajo las restricciones de un contexto autoritario; aun así, transpira compromiso y alerta.
En la última edición del Festival de Cine Latinoamericano realizado en La Habana, se estrenó el filme 'Landrián', dirigido por Ernesto Daranas, enfocado fundamentalmente en los años que el cineasta camagüeyano Nicolás Guillén Landrián pasó en el ICAIC.
«El cambio nunca va a venir en Cuba desde el poder; nunca va a ser vertical. Vertical es el autoritarismo; pero lo que puede debilitarlo tiene que venir desde abajo. Por eso digo que Cuba cambia si nosotros cambiamos».