Esta semana, Santiago de Cuba es una de noche y otra de día. Con la luz, todo es preparativo, ajetreo, policías moviéndose, carros que pasan con sus altavoces y le alertan al pueblo cómo tienen que vestirse y comportarse cuando la caravana llegue a la ciudad.
El chofer del taxi, de 54 años, ha salido a trabajar con la presión arterial descompensada. En casa, su esposa al despertarlo no previó que una taza de café matutina mezclada con la noticia de la muerte de Fidel Castro podría dispararle la hipertensión...
Todos los monstruos son humanos, y todos los santos también. Y Fidel quizá fue un santo monstruoso capaz de levantar la fe en el hombre nuevo, y también capaz de aniquilar al hijo pródigo; capaz de repartir panes y peces, y también capaz apuñalar a su primogénito en sacrificio para la entelequia revolucionaria.
En Guanabo la gente compra a los vendedores de meriendas y echa los desperdicios en la arena. Termina el almuerzo y echa los desperdicios en la arena. Hace el amor y echa los desperdicios en la arena. Pesca y echa los desperdicios en la arena.
En 2025 registramos el fallecimiento de 36 héroes y heroínas. De ellos, 21 murieron en el exilio según la información recabada, y 15 lo habrían hecho en el país.
El esfuerzo cubano por la libertad tiene en sus héroes y sus heroínas la savia del país futuro. El registro de los luchadores prodemocracia que fallecen cada año ofrece, al mismo tiempo, un mosaico de las características generales y los detalles de esa empresa.
El gran tema político del futuro cercano en Estados Unidos se centrará en qué rama del populismo económico puede responder mejor a la necesidad de que una mayoría de los ciudadanos, especialmente los jóvenes, vuelva a sentirse partícipe de ese crecimiento, y traducir el descontento económico en propuestas concretas sobre salarios, vivienda, impuestos, competencia empresarial y poder corporativo.