El repatriado se repatrió por varias razones: «Porque mi dinero rinde más en Cuba», dijo. «Porque con lo que yo gano en un mes aquí puedo vivir tranquilo un año allá».
Nada sugería en noviembre de 2014, mi primera vez en el país, una victoria de Andrés Manuel López Obrador y su partido, Morena, a la vuelta de cuatro años.
Carlos asistía a reuniones políticas y leía el periódico Granma cada mañana. En el barrio se enteraba de todos los que se estaban yendo por el Mariel. No había que ser muy perspicaz. En Marianao los chismes vuelan más rápido que la luz.
Un periodista norteamericano promedio gana alrededor de 34 mil ciento cincuenta dólares al año lo cual, en turnos de ocho horas diarias en semanas de sesenta horas laborales, equivale a unos 12 dólares la hora.
Los vecinos frecuentemente pasan a dejarle pedazos de madera que se encuentran para que haga sus guitarras. Por lo general trabaja con teca, nogal, cedro, majagua, caoba antillana, pino abeto y palisandro.
De los 3,8 millones de inmuebles residenciales que se registran en Cuba, al menos el 39 por ciento presenta un estado constructivo entre regular y malo, reseñan los datos oficiales.
Había enfermado en los años en que Cuba internaba obligatoriamente en sanatorios a las personas diagnosticadas con VIH. Fuera de ellos, el miedo a la enfermedad convivía con el rechazo hacia quienes la padecían. Para Crespo, El Mejunje no fue solamente un sitio donde escuchar música: fue uno de los primeros lugares donde pudo volver a mezclarse con los demás.
Uno de los experimentos más interesantes, no solo de los últimos años, sino, a mi juicio, de la extensa y diversa historia de la oposición cubana, fue la plataforma de acción cívica Archipiélago.