Herr, el hijo aventurero de un joyero de Siracusa, Nueva York, no pertenecía a los jóvenes del pacifismo, pero llegó a la guerra en el momento en que comenzaba a tomar la cara terrible de la derrota y la desconfianza crecía.
Hemingway era un cojimero más. Casi todas las semanas se aparecía en su yate Pilar y lo dejaba cerca de la garita del telégrafo. De ahí caminaba hasta La Leonera, el viejo atracadero donde los pescadores se reunían después de cada jornada a tomar alcohol y contar historias de peces capturados y mujeres conquistadas.
Pete Souza —62 años, natural de South Darmouth, Massachusetts— ya no es más el Fotógrafo Jefe Oficial de la Casa Blanca, ni dirige su Oficina de Fotografías. Desde entonces su fama ha aumentado.
En su vejez, Cardoso confesó que jamás tomó notas durante su reporteo. Le bastaba con la conversación, con vivir un escenario y apropiarse de un lenguaje que reconstruir luego en un relato con ese tono apagado de sus narradores.
Había enfermado en los años en que Cuba internaba obligatoriamente en sanatorios a las personas diagnosticadas con VIH. Fuera de ellos, el miedo a la enfermedad convivía con el rechazo hacia quienes la padecían. Para Crespo, El Mejunje no fue solamente un sitio donde escuchar música: fue uno de los primeros lugares donde pudo volver a mezclarse con los demás.
Uno de los experimentos más interesantes, no solo de los últimos años, sino, a mi juicio, de la extensa y diversa historia de la oposición cubana, fue la plataforma de acción cívica Archipiélago.