No hay que descartar, tampoco, el humor lezamiano, capaz de transfigurar sus cotidianos periplos y conversaciones habaneras en crípticos versos fundadores, sublimando y, al mismo tiempo, riéndose de ello.
En octubre de 1929, después de cumplir con el trámite de un curso preparatorio, José Lezama Lima comienza a estudiar Derecho en la Universidad de la Habana.
Tres niñas murieron a causa del derrumbe de un balcón en el consejo popular Jesús María, del municipio La Habana Vieja, y la prensa oficial cubana dijo que se trataba de un triste accidente.
Cabría preguntarse lo siguiente: ¿qué pasa, sin embargo, cuando la dictadura se supera por vías pacíficas, sí, pero una cuota demasiado alta de «infierno» permanece oculta el tiempo suficiente, digamos, tres décadas, «en algún sustrato de la ciudad real y de la ciudad imaginaria»?
Mis primeros granos aparecieron por supuesto en la etapa más dramática de la vida. Cuando nos deformamos hacia la adultez, y creemos que todo gira a nuestro alrededor.
En 2025 registramos el fallecimiento de 36 héroes y heroínas. De ellos, 21 murieron en el exilio según la información recabada, y 15 lo habrían hecho en el país.
El esfuerzo cubano por la libertad tiene en sus héroes y sus heroínas la savia del país futuro. El registro de los luchadores prodemocracia que fallecen cada año ofrece, al mismo tiempo, un mosaico de las características generales y los detalles de esa empresa.
El gran tema político del futuro cercano en Estados Unidos se centrará en qué rama del populismo económico puede responder mejor a la necesidad de que una mayoría de los ciudadanos, especialmente los jóvenes, vuelva a sentirse partícipe de ese crecimiento, y traducir el descontento económico en propuestas concretas sobre salarios, vivienda, impuestos, competencia empresarial y poder corporativo.