EL RECUERDO MÁS ANTIGUO de la «inclinación griega» de Lezama, celosamente guardado por amigos cercanos, es su relación con uno de sus compañeros del...
No hay que descartar, tampoco, el humor lezamiano, capaz de transfigurar sus cotidianos periplos y conversaciones habaneras en crípticos versos fundadores, sublimando y, al mismo tiempo, riéndose de ello.
En octubre de 1929, después de cumplir con el trámite de un curso preparatorio, José Lezama Lima comienza a estudiar Derecho en la Universidad de la Habana.
Tres niñas murieron a causa del derrumbe de un balcón en el consejo popular Jesús María, del municipio La Habana Vieja, y la prensa oficial cubana dijo que se trataba de un triste accidente.
Cabría preguntarse lo siguiente: ¿qué pasa, sin embargo, cuando la dictadura se supera por vías pacíficas, sí, pero una cuota demasiado alta de «infierno» permanece oculta el tiempo suficiente, digamos, tres décadas, «en algún sustrato de la ciudad real y de la ciudad imaginaria»?
Había enfermado en los años en que Cuba internaba obligatoriamente en sanatorios a las personas diagnosticadas con VIH. Fuera de ellos, el miedo a la enfermedad convivía con el rechazo hacia quienes la padecían. Para Crespo, El Mejunje no fue solamente un sitio donde escuchar música: fue uno de los primeros lugares donde pudo volver a mezclarse con los demás.
Uno de los experimentos más interesantes, no solo de los últimos años, sino, a mi juicio, de la extensa y diversa historia de la oposición cubana, fue la plataforma de acción cívica Archipiélago.