Luego de aquel conflicto del verano del 69, dice Covarrubias, la intervención cubana en México fue mayor, alentada por el giro tercermundista que daría la política exterior de Luis Echeverría.
No me recrimino por haberme lanzado a la prueba de Etecsa como se lanza un perro hambriento a un trozo de carne. Probablemente, si la repiten, vuelva a lanzarme. La paciencia no es lo más difícil de mantener en Cuba, sino la lucidez.
Reinaldo Arenas era completamente prohibido, Cabrera Infante solamente existía dentro de las páginas del consorcio intelectual que fue Lunes de Revolución, Lezama y otros republicanos eran reivindicados a medias.
Los compañeros que atienden a los artivistas incómodos están fermentados en materia de seducir, manipular, encubrir. No siempre los golpes enseñan ni provocan terror masivo.
Fidel lleva dos años muerto, y por hábito, por pereza, por ignorancia, por agria terquedad, o por oportunismo, muchos cubanos siguen hablando de la “Revolución” como si todavía fuera 1968.
David Carr fue muchas cosas, pero más que cualquier otra, nadie lo duda, fue un guerrero. Además de luchar contra su adicción, enfrentó a los dictadores de la industria mediática, encaró a los magnates del negocio editorial, destruyó a los impostores de la nueva era y, en la recta final, le plantó cara al cáncer.
La joven influencer cubana y su madre fueron condenadas a dos años de limitación de libertad por grabar y publicar la visita de un agente del Ministerio del Interior a su vivienda en marzo pasado.