El Pez en la cama, de Tana Oshima; o el Perro Frente al Sol, de Joan Miró; o el Hombre-Caca, de Rafael Alejandro. Cualquier cosa, lo que sea para sentirme viva y alegre y poderosa.
No desesperes pradera, todo caballo es efímero
Bandera de oración, Aryam Rodríguez Cabrera
Este texto está escrito desde el anonimato porque yo no soy libre. Las...
La casita de José es demasiado pequeña como para llegar a ella y pasar desapercibidos. Es demasiado acogedora como para llegar y querer irse enseguida.
Quizá esa sea la peor secuela de esta semana. No el rash, ni la fiebre, ni el dolor que todavía siento y sentiré al cerrar las manos. Lo verdaderamente peligroso es acostumbrarse a que enfermar sea una consecuencia lógica del lugar donde vivimos.