El régimen cubano redobla la prohibición sobre la marihuana ignorando las evidencias científicas sobre sus virtudes medicinales, los derechos humanos de los usuarios y la tendencia internacional que busca su regulación.
Quizá esa sea la peor secuela de esta semana. No el rash, ni la fiebre, ni el dolor que todavía siento y sentiré al cerrar las manos. Lo verdaderamente peligroso es acostumbrarse a que enfermar sea una consecuencia lógica del lugar donde vivimos.