El rol de roca antemural —Fidel incinerado en una piedra—, de fortaleza sitiada, está reciamente arraigado en la historia global y la cultura política de la isla.
Quizá esa sea la peor secuela de esta semana. No el rash, ni la fiebre, ni el dolor que todavía siento y sentiré al cerrar las manos. Lo verdaderamente peligroso es acostumbrarse a que enfermar sea una consecuencia lógica del lugar donde vivimos.