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De cómo le rompí la cara a un ruso en NYC

Un viernes fui a una fiesta en Bushwick, barrio al noreste de Brooklyn con factorías reconvertidas en estudios que ocupan principalmente artistas o aspirantes...

Ciclismo aficionado o Quién da más

Recuerdo los días en que hice mis primeros 100 kilómetros (km) de corrido. Ambas piernas acalambradas, microfibras en las pantorrillas y muslos destruidos.   Cuando...

Hoy vine a llorar a tu concierto

Despierto sola a las dos de la tarde con un timbre que debía haber sonado al mediodía. En unos segundos empieza Gisselle, el ballet...

«Nos necesitamos libres»

Ayer jueves 21 de octubre vi por primera vez desde que fuera arrestado a Luis Manuel Otero Alcántara*. Fue un día difícil. El martes un...

Idealizo bocha

Estaba por comenzar el otoño. Hacía un poco de frío en Buenos Aires, pero soy de las que estiran el verano todo lo que...

Que el Yuma no gane nunca

Cuando chama, armábamos torneos de fútbol entre los muchachos del barrio. El terreno era casi media cuadra de la calle 21 del Vedado. Convertíamos...
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Quienes asistieron a la procesión buscaban en la Caridad del Cobre un consuelo a la vez renovado y duradero.

Otro bastardo de la Revolución

Ser opositor en Cuba significa soportar la censura, la criminalización y los incontables procesos represivos del régimen. Ser opositor y de izquierdas en Cuba se traduce en invisibilización, moralización, abandono y desprecio por parte de la otra oposición, más visible, mayoritaria, que se reconoce de derechas. En un terreno de exclusiones, donde la posverdad y el sensacionalismo determinan los rumbos hacia el futuro, para alguien como yo no queda más que vivir expuesto a un fuego cruzado.