Crónicas

Creo en las vueltas que da la vida

Iba de La Habana a Miami, a Hawaii, a San Juan, a Londres, a París, a Roma, a Hialeah, a Salzburgo, a Viena, a...

Breves titulares para una novela decimonónica

El gen del castrochavismo no lo inoculé yo en la familia, como arguyen insolentemente mis tíos. Comenzó un par de generaciones atrás, en la...

Una medallita que no se merece

Días antes de la manifestación del 15 de noviembre que el gobierno cubano declaró ilegal, la pareja del Periodista se vistió, se arregló, y...

Diario de un espectador avergonzado de ser solo eso… Un año después

11 de noviembre Todo parece repetirse, justo como hace un año atrás. Nuevamente estoy encerrado en casa, pegado a las redes sociales, obsesionado con no...

Fuera del lugar

Pisas un territorio extraño, donde todo es ajeno a tu alrededor. Pero, aun así, puedes reconocer que el cielo es el cielo, aunque un...

Parafilia italiana bien remunerada

Fue hace muchos años, pero estoy casi seguro que debe haber sucedido un miércoles. Ese día se me presentó con cara de miércoles, o...
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Quienes asistieron a la procesión buscaban en la Caridad del Cobre un consuelo a la vez renovado y duradero.

Otro bastardo de la Revolución

Ser opositor en Cuba significa soportar la censura, la criminalización y los incontables procesos represivos del régimen. Ser opositor y de izquierdas en Cuba se traduce en invisibilización, moralización, abandono y desprecio por parte de la otra oposición, más visible, mayoritaria, que se reconoce de derechas. En un terreno de exclusiones, donde la posverdad y el sensacionalismo determinan los rumbos hacia el futuro, para alguien como yo no queda más que vivir expuesto a un fuego cruzado.