No es que el multiculturalismo no hubiera tenido detractores del más alto copete, como Harold Bloom o Robert Hughes. Pero hay una diferencia entre escribir un libro y levantar un muro, o entre acusarte de resentimiento y deportarte.
El caso es que se nos avecinan, en cadena, el centenario de la revolución soviética (2017), el cincuenta aniversario de mayo del 68 (2018) y los treinta años de la caída del Muro de Berlín (2019). Tres años en los que, presumiblemente, el siglo XX se precipitará sobre nosotros para ser escrutado a conciencia.
Desde mi perspectiva de entonces (la de alguien que nunca había visto un país del “capitalismo real”), más que una transformación, lo que experimentaba el mundo comunista era una conversión en toda la regla. Aquella gente estaba pasando, sin vaselina pero con terapia de choque, del kitsch comunista al kitsch occidental.
La de Trump es la victoria de lo estridente sobre lo rutilante. Así que, mientras más estrellas de Hollywood, más intelectuales, más progresistas de fuste se dedicaban a defenestrarlo, más se incubaba el voto sañudo de un proletariado que, entre una emancipación hipotética y una explotación segura, ha optado por esta última.
En ese momento de nuestra continuidad postmorten, los hechos, después de ocurrir como tragedia y como farsa (según la predicción de Marx), se han dispuesto para una tercera posibilidad: permanecer como estética.
En 'La oveja blanca', un matrimonio se ama y se quiebra en un presente hecho de un amor nacido en los ochenta en La Habana, con sus esperanzas y sus incertidumbres; del deterioro de un sueño, del destierro, de un nuevo sueño de libertad en Estados Unidos, de la fragilidad del porvenir. Atados a una gran tristeza y a una gran alegría.
Había enfermado en los años en que Cuba internaba obligatoriamente en sanatorios a las personas diagnosticadas con VIH. Fuera de ellos, el miedo a la enfermedad convivía con el rechazo hacia quienes la padecían. Para Crespo, El Mejunje no fue solamente un sitio donde escuchar música: fue uno de los primeros lugares donde pudo volver a mezclarse con los demás.