Carlos Manuel Álvarez

Bebedor de absenta. Grafitero del Word. Nada encuentra más exquisito que los manjares de la carestía: los caramelos de la bodega, los espaguetis recalentados, la pizza de cinco pesos. Leyó un Hamlet apócrifo más impactante que el original de Shakeaspeare, con frases como esta, que repite como un mantra: «la hora de la sangre ha de llegar, o yo no valgo nada». Cree solo en dos cosas: la audacia de los primeros bates y la soledad del center field.

Cuerpos políticos, presos desnudos

No es el cuerpo lo que el poder busca en el cuerpo. La convicción, que es uno de los estados últimos del pensamiento, puede...

Roberto G. Pantoja, el Gran Maestro contra la burocracia cubana

Desde el pasado 29 de junio, el Gran Maestro (GM) cubano de ajedrez Roberto García Pantoja ha sido noticia debido a su temerario enfrentamiento...

Yomil y el Dany, los dueños del pegamento

Miami alimentó al cuervo del reguetón y ahora el cuervo del reguetón le ha sacado los ojos. Los hijos devoran a Saturno. Yomil y...

La risa trágica

A la fauna cubana le ha salido un nuevo rostro, uno muy popular: Alex Otaola, presentador de un programa de entretenimiento desde Miami. Las...

Tres niñas cubanas

Las tres niñas, de 10 y 11 años, quedaron sepultadas bajo la caída histérica de una maleza de muerte.

La conspiración contra los necios

La UPEC dice que ellos no mandaron nada a ese certamen. Ni falta que hace que lo aclaren. Como es usual en muchos eventos, los trabajos concursantes no tienen que ser enviados por los autores o por el medio de prensa que los representa, sino que el jurado puede hacer la criba por sí mismo.

Newsletter

Recibe en tu correo nuestro boletín quincenal.

Te puede interesar

¿Qué es ser opositor en materia económica?

Hacer propuestas cuyos requerimientos materiales son inespecíficos es dar margen a que el castrismo las aplique con lo que tiene y actúe como reformador; es ser el asesor técnico en la sombra.

Luis Manuel Otero, habla, que tú siempre has hablado

Luego de cinco años de prisión política en una...

Hay que imaginar a un Díaz-Canel feliz

No hay tal lugar. Francisco de Quevedo Díaz-Canel no se puede...