Carlos Manuel Álvarez

Bebedor de absenta. Grafitero del Word. Nada encuentra más exquisito que los manjares de la carestía: los caramelos de la bodega, los espaguetis recalentados, la pizza de cinco pesos. Leyó un Hamlet apócrifo más impactante que el original de Shakeaspeare, con frases como esta, que repite como un mantra: «la hora de la sangre ha de llegar, o yo no valgo nada». Cree solo en dos cosas: la audacia de los primeros bates y la soledad del center field.

Panama Selfies

Los siguientes testimonios de cubanos varados en Panamá –hotel Milenium, Paso Canoas– dan cuenta de las distintas circunstancias y motivos –a veces parecidos, a veces no– que los llevaron a cada uno de ellos a cruzar Centroamérica con el propósito de llegar a Estados Unidos...

La muerte del maquinista

Son las cuatro de la tarde, el sol se disuelve en los cristales. La gente pasa, saluda, ofrece su homenaje particular. Están velando al director de la orquesta cubana más emblemática del último medio siglo. Un padre carga a su hijo de meses, se detiene ante el cofre y hace una reverencia. El bebé lleva un azabache dorado prendido en sus ropas, para evitar los malos ojos.

Navarro, el ortopédico

Después de cumplir semanalmente con sus deberes en la clínica privada de Puyo, Navarro seguirá marchándose durante los fines de semana con un amigo chileno a las comunidades indígenas cercanas –como los arajunos–, para ofrecerles consultas gratuitas, llevarles medicamentos y aprender de sus costumbres.

Black on the hill, prófugo en La Habana

Hay un momento, tanto para Cuba como para Charles, donde la revolución parece írseles de las manos. Hay un quiebre en la vida de Charles, ridículo y descabellado, tenebroso también, inexplicable, donde la secuencia de hechos se desconecta y enchufa en otra realidad: la realidad más o menos normal de un cubano.

Flash

Obama quiso visitar un país que en realidad nunca visitó y que nunca hubiera podido visitar, porque el peso de su llegada siempre habría terminado deformándolo.

Muñeca rota

La mañana del 12 de mayo de 2015, Cándida López recibió en su casa de Regla, a las afueras de La Habana, una llamada fulminante desde Ecuador. Nueve meses después, todavía sigue buscando la manera de repatriar el cadáver de su hija suicida, guardado en las neveras del Departamento de Medicina Legal de Pichincha, Quito.

Newsletter

Recibe en tu correo nuestro boletín quincenal.

Te puede interesar

¿Qué es ser opositor en materia económica?

Hacer propuestas cuyos requerimientos materiales son inespecíficos es dar margen a que el castrismo las aplique con lo que tiene y actúe como reformador; es ser el asesor técnico en la sombra.

Luis Manuel Otero, habla, que tú siempre has hablado

Luego de cinco años de prisión política en una...

Hay que imaginar a un Díaz-Canel feliz

No hay tal lugar. Francisco de Quevedo Díaz-Canel no se puede...