Espiritualismo cruzado cubano. Una conversación con Mariella Chaviano

Conocí a Mariella Chaviano cuando experimentaba lo que la psicología denomina crisis de la adultez; la mística. Despertar espiritual y la astrología; el retorno de Saturno. Mis experiencias con psicólogos fueron terribles y sentía que no había una razón de fuerza mayor para que me encontrara de esa forma, más allá de la frustración de ser joven en un contexto tan opresivo como el cubano. Así que me volqué en la religión, pero no en una en concreto. Durante el 2023 frecuenté clases de astrología, de cábala y una escuelita de desarrollo espiritual en Guanabacoa, pero mi interés por las religiones no era ni la mitad del que había tenido mi madre.

Cuando cumplí siete años, recuerdo despertar una mañana con un estruendo enorme que venía del baño. Mi padre había perdido el conocimiento. Recuerdo los pedacitos de cerámica blanca, esparcidos por el suelo, del lavamanos que tardó años en ser reemplazado.

Mi padre perdió la memoria y casi en su totalidad el lenguaje articulado, como sucede en los eventos cerebro vasculares. En esos meses mi madre tiró sus santos a la calle. Me cuenta que, por lo sucedido con mi padre y por la frustración de no salir adelante económicamente, comenzó a replantearse la autenticidad de todo en lo que había creído.

Vale aclarar que mi madre fue iniciada en la Regla de Palo Monte con 25 años. Un Tata Nganga bastante conocido, después de conocerla, le dijo que tenía un don muy grande y que, por cuestiones de salud, debía ser rayada de inmediato. Lo que hasta el momento era una atracción terminó convirtiéndose en su religión. Ella me cuenta que, años después, en medio de su crisis de fe, decidió abrir su Osun: una copa de hierro coronada por un gallo que mi madre había recibido junto a los guerreros, un fundamento cuyo equilibrio debía vigilarse porque su caída anunciaba un peligro. Para su sorpresa, algo que debía estar preparado y consagrado estaba totalmente vacío. El babalawo le había mentido y aquello que reposaba en su altar no era más que un adorno de hierro.

Así mi madre comenzó su peregrinaje por las religiones. La vi intercambiar la saya larga del culto de los Testigos de Jehová por ropa blanca y campanitas que se usaban en los encuentros angelistas: un pequeño círculo de mujeres que se reunía en mi casa para invocar a los arcángeles. También recuerdo con cariño una casa-culto pentecostal en la calle Virtudes, en Centro Habana, donde el pastor ponía un pañuelo sobre las cabezas de los fieles. El pañuelo representaba el espíritu de Dios y los fieles comenzaban a temblar, a llorar e incluso podían hablar en lenguas cuando sentían su presencia. Aquellos movimientos me recordaban mucho a una bailarina de Oyá que había visto caer en trance en una fiesta de tambor.

A mis 25 años, con el impulso de volcarme a las prácticas religiosas, sentí que cerraba un ciclo que mi madre había abierto años antes. Percibí que nuestra curiosidad teológica estaba mal vista por algunos que podían catalogarnos como personas sugestionables, inestables o necesitadas de sentirnos en comunidad. Y quizá todo eso era cierto. La verdad es que la depresión pasó. Gradualmente logré comer con normalidad, conciliar el sueño y llené varias agendas de apuntes y entrevistas. Asistiendo a estas prácticas en La Habana del 2023, me di cuenta de que las comunidades que se habían generado alrededor de la fe sostenían a una sociedad civil fragmentada por la escasez y la emigración. Así conocí a jóvenes babalawos que aprendían a leer cartas astrales y médicos que practicaban Ho’oponopono: un modo de sanación basado en la repetición de palabras o frases asociadas al perdón, la reconciliación y la liberación emocional. En la diversidad de esas aulas improvisadas encontré lo más similar a una República que he experimentado.

Una madrugada encontré un grupo en Facebook: Espiritismo Cruzado Cubano, que compartía varias publicaciones bajo una misma firma: Mariella Chaviano. En aquel entonces, Chaviano era conocida por su praxis como espiritista y también por la transferencia de conocimiento que estaba ejerciendo con sus escritos en ese grupo.

Mariella Chaviano / Foto tomada de FB
Mariella Chaviano / Foto tomada de FB

Aunque había leído sobre el tránsito de la doctrina kardeciana por distintos países de América Latina, al intentar rastrear su llegada a Cuba me encontraba con una especie de vacío. La historiografía sobre las religiones de la isla parecía haber dirigido su atención, con mucha más fuerza, hacia la Regla de Ocha, el Palo Monte, el culto de la Sociedad Secreta Abakuá. No es que el espiritismo no estuviera allí. Al contrario: su presencia era innegable. Pero me resultaba difícil seguir el rastro de su tradición.

La doctrina espiritista de Allan Kardec llegó a Cuba en la segunda mitad del siglo XIX, en un momento en que las ideas sobre la comunicación con el más allá ya circulaban por Latinoamérica. Aunque el espiritismo moderno tenía una importante vertiente angloamericana, fue la corriente kardeciana, difundida desde Francia y España, la que encontró una particular acogida en la isla. Su concepción de la reencarnación y de la evolución progresiva de los espíritus entró en diálogo con nociones presentes en algunas religiones africanas. 

En Cuba, el espiritismo no permaneció como una doctrina pura: pronto comenzó a convivir y articularse con prácticas de raíz africana y con el catolicismo. De ese largo proceso de encuentros y reelaboraciones surgiría lo que posteriormente se ha denominado espiritismo cruzado, una expresión cuya definición e historia continúan siendo objeto de discusión. El debate no se ha limitado a las revistas científicas. También ha encontrado un foro amplio en las redes sociales, donde religiosos, tanto dentro como fuera de la isla, han protagonizado discusiones extensas y, en ocasiones, acaloradas sobre la naturaleza y los límites de esta práctica.

En dichos debates han sido cruciales los escritos de Mariella Chaviano y su labor como gestora de redes, sea Encuentro Virtual sobre Espiritismo Cruzado o la Unión de Médiums y Espiritualistas Cruzados sin Fronteras-AS. Su trabajo no solo ha contribuido a conservar una memoria del espiritismo cubano, sino también a mantenerlo conectado con otras comunidades y redes espiritistas internacionales.

Si pensáramos en un cordón imaginario que une a los practicantes del espiritismo en América Latina, diría que la labor de Chaviano ha permitido que los cubanos no soltemos esas manos. Que permanezcamos dentro del cordón. Pidiendo. Halando.

Mariella, un aspecto que me interesa de tu práctica es que propones el término espiritualismo cruzado para referirte a una serie de prácticas que tienen lugar en Cuba y en la diáspora ¿Podrías explicarnos por qué consideras más preciso hablar de espiritualismo cruzado cubano en vez de espiritismo, y qué implicaciones tiene?

Este enfoque de que el espiritismo cruzado consiste en la fusión o sincretismo de algunos elementos de la doctrina espiritista fundada por Allan Kardec con elementos de catolicismo popular, y de las reglas congas y de Ocha-Ifá no es mío. Data de hace tiempo. Este es el concepto de lo que en Cuba se ha dado a llamar espiritismo cruzado, que es más que una creencia espiritual popular o una forma de espiritualismo bastante alejada de lo que es el Espiritismo (doctrina codificada por Allan Kardec). O sea, este es un concepto establecido hace bastantes años por investigadores como José Millet, Rómulo Lachatañeré, Natalia Bolívar, don Fernando Ortiz, Iliana Hodge, Yalexi Castañeda (más recientemente).

La diferencia fundamental entre el Espiritismo y el espiritualismo cruzado está en que el Espiritismo es la ciencia que trata de la naturaleza, origen y destino de los Espíritus y de sus relaciones con el mundo corporal. El Espiritismo es ciencia, filosofía y religión moral.

No tiene jerarquías religiosas, ni vestimentas especiales, ni adoración de dioses, ni rituales, ni objetos sagrados. Por su parte, el espiritualismo cruzado es una creencia espiritual popular y religiosa, posee ritos, cree en las divinidades, posee objetos sagrados. No es ciencia; es en realidad una práctica mediúmnica.

Nuestra propuesta solo incluye un cambio de nomenclatura y no de la praxis. Este cambio de nombre está motivado por la necesidad que existe de evitar el uso ambiguo de la palabra espiritismo para referirse a dos prácticas mediúmnicas diametralmente opuestas: la doctrina espiritista llamada Espiritismo y las corrientes espirituales surgidas en Cuba llamadas espiritismo cruzado y espiritismo de cordón.

Esta ambigüedad ha ocasionado más de una confusión y malentendidos. Diferenciar entre la doctrina espiritista codificada por Allan Kardec y las diferentes corrientes espirituales cubanas es una cuestión de prioridad y de identidad. Pues es sumamente importante que cada grupo mediúmnico se identifique con lo que realmente practica.

Consideramos que el término correcto es espiritualismo, ya que la palabra Espiritismo fue acuñada por Allan Kardec en su obra cumbre, El Libro de los Espíritus, en el año 1857, cuando planteó que «las palabras espiritual, espiritualista y espiritualismo tenían una acepción bien caracterizada, y darles otra nueva para aplicarlas a la doctrina de los espíritus equivaldría a multiplicar las causas de anfibología».

El espiritualismo es la doctrina surgida en New York en 1848 tras los eventos de Hydesville. De esta han surgido diversas corrientes religiosas donde predominan rituales y objetos sagrados. El espiritualismo puede incluir muchas corrientes filosóficas o religiosas que reconocen la existencia del alma, del espíritu o de una dimensión espiritual. Admite ritos, vestimentas especiales, sacerdotes, etc. Teniendo en cuenta todo lo anterior, consideramos que las corrientes espirituales originadas en Cuba se identifican más con el espiritualismo y no con el Espiritismo.

Es común que un médium se centre en su desarrollo individual y comparta con una comunidad durante ee proceso, pero tú has ido más allá. ¿Cómo descubriste que tenías una misión en la divulgación del espiritualismo? ¿Cuáles son los desafíos de organizar, desde un contexto tan difícil como el cubano, iniciativas como la Unión de Médiums y Espiritualistas Cruzados sin Fronteras-AS y el Primer Festival de Médiums de Latinoamérica?

Una pregunta muy interesante. En el año 2019, un hermano mexicano, Juan Baltazar, tuvo la iniciativa de crear el grupo de Facebook Espiritismo Cruzado y me invitó a conducirlo como moderadora y luego como administradora. Allí estuvimos como administradora hasta el año 2024. Este grupo fue fundamental para mi superación espiritual. Guardo excelentes experiencias de esa época y actualmente sigo participando como miembro. Allí observé que muchos hermanos de Cuba y la diáspora desconocían en qué consistía la práctica mediúmnica cruzada, la confusión que existía entre Espiritismo y estas prácticas, el desconocimiento de la doctrina espiritista y la necesidad de instruir y divulgar estas enseñanzas. En este grupo, en junio del 2024, realizamos el I Encuentro Virtual sobre Espiritismo Cruzado, que este año celebrará su 6.ª edición, por primera vez con el nombre de Espiritualismo Cruzado. En el grupo me llamaban «la maestra». Pienso que me adjudicaron este nombre porque escribí muchas publicaciones instructivas sobre la práctica.

Supe que debía divulgar la doctrina espiritista después de participar en la XIV Jornada Universalista coordinada por el hermano Pedro Fernández Pérez, donde se impartió una conferencia sobre Espiritismo. Publicamos un resumen de esta actividad en Facebook y el escrito tenía errores. El hermano en ideal, Walter Pérez Vila, presidente de la Sociedad Espiritista Faro de Luz en Holguín, comentó que el post contenía información incorrecta y a partir de ahí me puse a estudiar la doctrina del Espiritismo y su divulgación.

En la clausura del V Encuentro Virtual sobre Espiritismo Cruzado, los estudiantes del primer grupo de estudios quisieron crear una organización para asociar a todos los médiums cruzados del mundo y me propusieron como presidenta. Ahí surgió y se aprobó esta asociación.

Los desafíos nos han dado fuerza y motivación para perseverar. Pudiera pensarse que la falta de electricidad fue el obstáculo mayor para celebrar este primer Festival. Sin embargo, esto es insignificante, cuando lo comparamos con las mentes obtusas de muchas personas, principalmente líderes espiritualistas. Muchos de los participantes buscaron alternativas para estar con conexión, se subieron a la azotea, se transportaron largas distancias.

En los últimos diez años se ha producido un éxodo masivo de cubanos en travesías extremas, muchos de ellos practicantes de la religión afrocubana. ¿Le resta fuerza a la práctica espiritual si sus rituales se realizan fuera de Cuba, teniendo en cuenta que figuras muy presentes en el imaginario del espiritismo cubano como Francisca, Ta José o los espíritus Congo tienen que ver con la historia del país y con la esclavitud?

No, cuando la práctica mediúmnica cruzada se realiza fuera de Cuba no pierde fuerza en ningún aspecto. Al contrario, en la mayoría de los practicantes se arraiga más la fe. Los Espíritus desencarnados, en general, gozan de libre albedrío y eso les permite presentarse a cualquier lugar donde sean evocados. Incluso si fuesen evocados por un cosmonauta en una nave espacial, hasta allí ellos se presentarían, pues en el Mundo Espiritual no existen fronteras políticas ni geográficas. 

Los Espíritus que mencionas son tradicionales dentro de la práctica porque son evocados directamente para fines específicos. Esto significa que existe en ellos simpatía por nosotros y lo que practicamos, o esa es la misión providencial. 

Por tales razones, adonde quiera que un médium cruzado evoca a estos Espíritus, ellos se presentarán a guiar, auxiliar o sanar según sea la necesidad. Mientras animaron carne, sufrieron la esclavitud, pero ya como desencarnados, mediante las oraciones, comprenden que no están ligados al sufrimiento del plano terrenal y paulatinamente van progresando.

En los últimos años parece haber una presencia cada vez más fuerte de mujeres que sostienen espacios de espiritualidad y comunidad, tanto en Cuba como en la diáspora. ¿Sientes que ser mujer ha sido un factor determinante en la visibilización de tu trayectoria?

En el campo del espiritualismo cruzado la mujer ha gozado de más aceptación y facilidades para el desarrollo y las manifestaciones mediúmnicas que el llamado sexo fuerte. Aprovecho la oportunidad para puntualizar que los hombres también son excelentes médiums cruzados. Como mujer no he tenido dificultades para desarrollar esta idea ni para divulgarla. Al contrario, he contado con el apoyo incondicional de varios hermanos de diferentes regiones del mundo. Las limitaciones más bien han ido enfocadas a las ideas y no a la persona. 

Existe aún en Cuba bastante regionalismo y división entre los médiums de las diferentes corrientes espirituales. Reticencia al cambio y mejoramiento de las prácticas ancestrales. Esto es más bien lo que he percibido a través del trayecto recorrido.

¿Cuando te encuentras en una situación complicada, a cuál de tus espíritus sueles recurrir?

Desde el primer escollo hasta el día de hoy, la conga Mamá Francisca Siete Sayas y lo que sigue ha sido el bastón que me ha sostenido, el escudo que me ha protegido y la lanza que me ha defendido. Mis ojos y mis oídos. Este Espíritu no solo hace por mí, también es un baluarte en la vida de muchos ahijados y hermanos de la fe que me conocen y que visitan mi casa religiosa.

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