Este 17 de diciembre cientos o miles de peregrinos llegaron hasta el Santuario Nacional del Rincón, en las afueras de La Habana, para orar y rendir tributo a la deidad afrocubana.
Alom, el fotógrafo, se asoma de esta manera a un espacio social bastante poco documentado en que confluyen actualmente cubanos de diferentes generaciones, razas y estratos sociales.
La plana mayor de su unidad de tanques estaba lista para ordenar el juramento y Abel formaba fila como abanderado. Aunque el Estado cubano nunca ha reconocido la objeción de conciencia y, en la práctica, la ha criminalizado, él no se arrodilló aquel día. No juró.