La de Cuba es una juventud descabezada, y diezmada, agujereada por las ausencias de las decenas de miles de muchachos que se marchan del país cada año, el único acto de tácita rebeldía que muchos son capaces de hacer.
Hay un momento, tanto para Cuba como para Charles, donde la revolución parece írseles de las manos. Hay un quiebre en la vida de Charles, ridículo y descabellado, tenebroso también, inexplicable, donde la secuencia de hechos se desconecta y enchufa en otra realidad: la realidad más o menos normal de un cubano.
Cuba parece más estadounidense cuando Major Lazer y DJ Diplo aterrizan en La Habana y levantan los ánimos de esta ciudad sin ofertas económicas, capital estacionaria.
Los días anteriores La Habana había permanecido seca, con yerbajos amarillos tendiéndose sobre el verdor pobre de los céspedes. Míster President y su familia caminan por las calles. En la ciudad se anuncian cambios...
Todo el mundo quiere hablarte de Cuba y darte su opinión, y si te hablan bien de la isla uno quiere decirles que aquello no es ese paraíso comunista que ellos se imaginan, y si te hablan mal les dices que alto ahí, que eso no es así tampoco.