El profesor de la Universidad de Princeton Rubén Gallo lleva años organizando cursos en La Habana, a los que asisten estudiantes de esa prestigiosa Ivy...
Almenares solo nos muestra esta vez efigies extremas: ancianos y niños, o sea, el pasado y el futuro zapateando las calles de La Habana; un busto de José Martí y una cabeza de puerco.
Las imágenes tienen un vértigo circular,
centrípeto, que nos habla por oposición de nuestras fugas. Tal vez esto es lo
que somos, y de esto escapamos...
Aun en medio de circunstancias históricas, los habaneros parecen tomarlo todo con mucha calma o, mejor dicho, los habaneros han aprendido a apresurarse con calma.
Güneysu ha preferido fotografiar aquí no el pretendido vértigo tropical, o los obvios signos de la Historia, sino la lentitud, la belleza turbia y sinuosa de las noches habaneras.
Lo que parece claro en Venezuela es que la gente no es tonta, que no se puede hacer política sin pensar en lo que la gente quiere. Quiero pensar que hay que tener paciencia. Si esta fuera una serie de televisión, es como si hora estuviera comenzando una nueva temporada.