Walter Benjamin definía el momento mesiánico como una Dialektik im Stillstand, una dialéctica suspendida: a la espera del acontecimiento mesiánico, la vida queda suspendida. ¿No...
Cabría preguntarse lo siguiente: ¿qué pasa, sin embargo, cuando la dictadura se supera por vías pacíficas, sí, pero una cuota demasiado alta de «infierno» permanece oculta el tiempo suficiente, digamos, tres décadas, «en algún sustrato de la ciudad real y de la ciudad imaginaria»?