La debacle económica que afectó a Cuba a inicios de los noventa, tras la caída del Campo Socialista, fue bautizada por la neolengua castrista como «Período Especial en Tiempo de Paz». Más de 30 años después, en medio de la actual crisis, el régimen cubano vuelve a hacer uso de su viejo arsenal retórico y aclara que esta vez se trata de una «economía de guerra».
El gobierno cubano reconoce que aún no se concreta la implementación de las proyecciones acordadas para la estabilización macroeconómica del país. Igual admite el fracaso de la política de bancarización y que las nuevas tarifas de los combustibles aumentaron el valor de la transportación de pasajeros, tal como se había predicho.
En 2023, las remesas hacia Cuba totalizaron mil 972.56 millones de dólares y experimentaron una caída de 3.31 por ciento en relación con 2022 (dos mil 040.25 millones), según informe de Havana Consulting Group.
El gobierno de Miguel Díaz-Canel admitió oficialmente el fracaso de la Tarea Ordenamiento Monetario y estableció un paquete de medidas con miras a «dinamizar» la economía del país, que cerró 2023 con un 30 por ciento más de inflación y un decrecimiento global de entre uno y dos por ciento. Economistas auguran un 2024 aún más crítico para los ciudadanos cubanos.
En este video explicamos cuán grande (o no) es la deuda externa cubana, por qué es tan difícil pagarla (aun con las grandes condonaciones que ha recibido el régimen) y qué consecuencias tienen estos impagos para la economía del país y su gente.