A medida que avanzaba la noche —que empezó con poco movimiento— había más gente en las inmediaciones del Versailles. Los rostros, los ademanes y las voces de los congregados parecían cada vez más relajados, enérgicos y precisos; la alegría más contagiosa, más soberbia, y más estridente e imperioso el ruido de las bocinas y los motores de las camionetas y los autos deportivos sobre la calle 8. «Let´s go, Brandon», se escuchaba en un altavoz.
Hasta ahora, los demócratas habían evitado el error de Hillary Clinton de clasificar a los partidarios del otro bando como «deplorables», pero el presidente Biden los llamó «basura» y otros los han calificado de nazis o racistas. El miedo a Trump y a sus seguidores se ha vuelto el arma predilecta del último tramo de la campaña demócrata.
«Desde que yo soy chiquita siempre he escuchado que los demócratas son socialistas o comunistas, y nunca he visto que un candidato demócrata llegue a ser comunista durante su administración. Este país tiene programas sociales, como Medicaid, Medicare, Sección 8, los food stamps, pero las ayudas del gobierno no son ideas comunistas».
La periodista Paola Ramos ha publicado un libro, titulado Desertores, en el que intenta explicar el apoyo creciente a la extrema derecha y, en consecuencia, a Donald Trump dentro de la comunidad latina en Estados Unidos. Hay varios factores políticos e históricos que lo explican, así como simples estrategias electorales...
Lo que parece claro en Venezuela es que la gente no es tonta, que no se puede hacer política sin pensar en lo que la gente quiere. Quiero pensar que hay que tener paciencia. Si esta fuera una serie de televisión, es como si hora estuviera comenzando una nueva temporada.