La curaduría independiente en Camagüey no es una tarea fácil. En diez años he podido concretar solo unos pocos proyectos. El ambiente de la provincia es lento y cerrado. Decía Thomas Merton, exagerando, pero con razón, que en Camagüey la gente se iba a dormir a las nueve de la noche.
«¿La gente sigue siendo la misma? No, pero yo creo que sí. Cuando yo escucho la voz de mis amigos, creo que son los mismos seres con la misma colectividad y la misma positividad, más allá del sufrimiento y de la distancia».
En el perfil de Facebook de Camila Rodríguez (1991), lo primero que resalta es una frase tomada, y ligeramente modificada, del dramaturgo latino Publio Terencio Afro. «Nada sobre cárcel me es ajeno», dice, y se adelantan un par de datos biográficos: Camila Rodríguez es licenciada en Filología por la Universidad de La Habana; es, además, una activista que ha dedicado los últimos años a la causa de los presos políticos del régimen cubano a través de la organización Justicia 11J.
Ciertamente, este trabajo puede ser también un primer paso que conduzca a nuevas denuncias y futuras indagaciones que apunten a figuras que han acumulado alguna cuota de poder, tanto dentro de la EICTV como en la industria del cine, y aprovechado su posición para abusar en diferentes grados de estudiantes y colegas.
Cada movilización se recibe como una chispa que la gente enseguida quiere aprovechar para encender de una vez y para siempre el fuego de la libertad. Junto con los gritos de corriente y comida, o cualquier otra cosa básica que escasea, más temprano que tarde, aparece el de libertad. Y una serie de expresiones irreverentes hacia las autoridades. Esta vez, Santiago destacó con una protesta a ritmo de conga que pidió a voz en cuelo «pinga pal presidente».
En un mundo cada vez más individualista, todos son bienvenidos en los conciertos del Indio. Una Argentina que lo dice en su propia Constitución, aunque ahora parezca que nos estamos olvidando de eso: “para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino”».
Por eso, las obras reunidas en ‘La prisión invisible’ —también las que no pudieron llegar físicamente a la sala, pero que existen— son, ante todo, una afirmación identitaria de esas vidas. Una manera de decir: seguimos aquí, seguimos siendo.
Clamó por la libertad bandera en mano el 11 de Julio del 2021 en Camagüey, pero terminó ocultándose de los agentes de ICE en el maletero de un auto en Texas. Esta es la historia de Maylen Díaz Delgado, una de los cientos de miles de personas atrapadas en el limbo migratorio del I-220A, quienes enfrentan hoy el peligro de una deportación a Cuba.
Abajo: fuego, fundamento, suelo. Arriba: belleza, ritmo, fulgor. La piedra angular oculta es también la «clave de la bóveda» que sostiene lo que aún no se ha elevado. El vuelo que no nace solo del arrebato, del éxtasis, sino de la técnica introyectada hasta volverse invisible.