OS35: petrolero en inframundo

El futuro es un poema. 

En septiembre, el presidente venezolano Nicolás Maduro reiteró su voluntad de exportar petróleo y gas a Europa y Estados Unidos. Indicó que su gobierno está recuperando sustancialmente la industria petrolera, cuya producción cayó a mínimos históricos después de años de falta de mantenimiento. Parece que hoy ronda los setecientos mil barriles diarios, ha dicho Maduro, recordando que en el 2002 se llegó a la cifra de más de dos millones de barriles por día. 

Mientras tanto, un equipo de buceo del gobierno de Gibraltar intenta encontrar la fuente de una rara filtración. El petróleo va escapando lentamente, como agonía continua en el mar de los Sargazos. Se trata del buque OS35. De ahí proviene la filtración. Buzos que mitigan el impacto del escape, hombres que detienen el aceite residual. Pero esos buzos, profundos, aún no encuentran el hoyo, la herida por donde se fuga el hilo de enfermedad.

Omar Sanz.
Omar Sanz.

OS35 también pudiera ser la identidad de un usuario. Alguien que necesita, continuamente, bajar. Ha bajado, de hecho, en busca de una imagen que le dé aprobación. Una muestra efectiva, una muestra total de su propia conciencia. La búsqueda en este caso no es solo poética, la búsqueda es química y es sentimental. Hay una mancha que nadie ha visto. Una mancha que, si la dejan, lo cubrirá todo. La mancha es oscura y está en el centro. 

Pero en el centro de dónde, ¿de su ojo, de su cuerpo, de su pensamiento, de la ciudad, del mundo, del futuro? La mancha es territorio, entonces, como parece decirnos cada imagen capturada por el buzo petrolero. Márgenes de país, incertidumbre y oscuridad. En país de incertidumbre, el ser humano que baja a las zonas de residuo, lo hace solo porque lo necesita. La fotografía como el arte del trastorno.

Omar Sanz.
Omar Sanz.

Objetos abandonados flotan en inframundo: galones de gasolina, extremos de tuberías, cruces, paredes ennegrecidas por la devastación. Un asiento mostaza, a lo lejos, le sirve al petrolero para tomar descanso. Descansa sobre él sin acostarse en él, porque entonces la mancha penetraría. De eso se trata fotografiar: adueñarse del objeto sin tocarlo. ¿Pero acaso no ha sido penetrado, desde la primera hora, por algo más que una mancha?

Aspas de ventiladores vuelan como pájaros. Picotean, paralizadas, en la oscuridad. Son las últimas aves del infierno y hay que cuidarlas, retratarlas si es posible, quedarse mirándolas absorto. Se le nota el ojo absorto, la demora en el aspa. El olor del petróleo impregna hasta la mente. Si sube a la superficie, si llegara a subir, todavía olerá a petróleo mucho tiempo después.

Omar Sanz.
Omar Sanz.

La silla, la rueda, el boquete, el andamio, el cubo y la botella han desaparecido. Sus formas, memorias del objeto, se van perdiendo en expresiones vagas: estancias llamadas gasolineras. Omar Sanz pudiera ser el apodo de una lancha.

Omar Sanz.
Omar Sanz.

(Fotografías autorizadas por Omar Sanz. Texto de Legna Rodríguez Iglesias).

Newsletter

Recibe en tu correo nuestro boletín quincenal.

Te puede interesar

El Indio que hizo bailar a los filósofos y llorar a...

En un mundo cada vez más individualista, todos son bienvenidos en los conciertos del Indio. Una Argentina que lo dice en su propia Constitución, aunque ahora parezca que nos estamos olvidando de eso: “para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino”».

‘La prisión invisible’. Vidas que sostienen una exposición

Por eso, las obras reunidas en ‘La prisión invisible’ —también las que no pudieron llegar físicamente a la sala, pero que existen— son, ante todo, una afirmación identitaria de esas vidas. Una manera de decir: seguimos aquí, seguimos siendo.

Maylen Díaz Delgado, del 11J al I220A: «En Cuba fui una heroína...

Clamó por la libertad bandera en mano el 11 de Julio del 2021 en Camagüey, pero terminó ocultándose de los agentes de ICE en el maletero de un auto en Texas. Esta es la historia de Maylen Díaz Delgado, una de los cientos de miles de personas atrapadas en el limbo migratorio del I-220A, quienes enfrentan hoy el peligro de una deportación a Cuba.

La piedra invisible

Abajo: fuego, fundamento, suelo. Arriba: belleza, ritmo, fulgor. La piedra angular oculta es también la «clave de la bóveda» que sostiene lo que aún no se ha elevado. El vuelo que no nace solo del arrebato, del éxtasis, sino de la técnica introyectada hasta volverse invisible.

Un gobierno de las togas y no de las urnas

La estela de decisiones conservadoras de los tres magistrados nombrados por Trump (y quizá un cuarto, si Sonia Sotomayor, de 72 años y diabética, tiene que retirarse) podrían terminar siendo su legado más importante.

Apoya nuestro trabajo

El Estornudo es una revista digital independiente realizada desde Cuba y desde fuera de Cuba. Y es, además, una asociación civil no lucrativa cuyo fin es narrar y pensar —desde los más altos estándares profesionales y una completa independencia intelectual— la realidad de la isla y el hemisferio. Nuestro staff está empeñado en entregar cada día las mejores piezas textuales, fotográficas y audiovisuales, y en establecer un diálogo amplio y complejo con el acontecer. El acceso a todos nuestros contenidos es abierto y gratuito. Agradecemos cualquier forma de apoyo desinteresado a nuestro crecimiento presente y futuro.
Puedes contribuir a la revista aquí.
Si tienes críticas y/o sugerencias, escríbenos al correo: revistaelestornudo@gmail.com

El Estornudo
El Estornudo
Revista independiente de periodismo narrativo, hecha desde dentro de Cuba, desde fuera de Cuba y, de paso, sobre Cuba.

Artículos relacionados

El Indio que hizo bailar a los filósofos y llorar a los ladrones

En un mundo cada vez más individualista, todos son bienvenidos en los conciertos del Indio. Una Argentina que lo dice en su propia Constitución, aunque ahora parezca que nos estamos olvidando de eso: “para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino”».

Todo aquello que no puedes dejar atrás

Javi voló a Moscú y, de allí, a los Emiratos. La última foto en casa con su hermano Alec le rompe el corazón a cualquiera. Abrazados frente a la cámara, abatidos y al mismo tiempo estoicos. Si una imagen pudiera capturar la manifestación de la tristeza, es esa: la mirada de dos hermanos de 23 y 14 años, tan apegados como ellos, a punto de una separación brutal. Observándolos, caí en cuenta de que presenciaba la repetición de mi propia historia: el momento en que me separé de mi hermano.

Cuba | Las muertas desaparecen dos veces

El cierre del observatorio de Yo Sí Te Creo deja a Cuba aún más a oscuras frente a la violencia machista.

1 COMENTARIO

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí