«Mi familia y yo queremos vivir sin miedo: ni a la policía política cubana, ni a la inteligencia cubana, ni a ICE», ha insistido el disidente exiliado Oscar Casanella.
Inmediatamente, la policía del lenguaje ha protestado porque Luis Manuel Otero no ha replicado ningún lema de obediencia ni se ha comportado como un pionero. Estos oficiales tienen delante de sí el testimonio vivo de alguien que venció al castrismo, pero lo que necesitan es que el castrismo no deje de triunfar.
Si hasta hace poco le robaban el tiempo, ahora le han quitado su espacio. Su nueva condena será observar, a la distancia, que Cuba ni siquiera es aquella que dejó de ver el 11 de julio de 2021.
Por eso, las obras reunidas en ‘La prisión invisible’ —también las que no pudieron llegar físicamente a la sala, pero que existen— son, ante todo, una afirmación identitaria de esas vidas. Una manera de decir: seguimos aquí, seguimos siendo.
Clamó por la libertad bandera en mano el 11 de Julio del 2021 en Camagüey, pero terminó ocultándose de los agentes de ICE en el maletero de un auto en Texas. Esta es la historia de Maylen Díaz Delgado, una de los cientos de miles de personas atrapadas en el limbo migratorio del I-220A, quienes enfrentan hoy el peligro de una deportación a Cuba.
La joven influencer cubana y su madre fueron condenadas a dos años de limitación de libertad por grabar y publicar la visita de un agente del Ministerio del Interior a su vivienda en marzo pasado.