Detrás del silencio y la palidez, mi calzón estaba completamente mojado. Yo solo quería abrazarlo y hacerle saber que sentíamos lo mismo. Después, quizá, después de regresar a la casa, después de regresar a dormir a la cama, comencé a llorar sin motivos y sin lágrimas. Desperté con algo serpenteando en el vientre.
Casi veinte años atrás*, luego de los atentados a las torres gemelas del 11 de septiembre, Estados Unidos y sus aliados comenzaron una «guerra contra...