En mi segunda cita con Cuba quise trabajar con algo que me frustraba profundamente; el hecho de ser tratada a veces como un medio o un objeto, desde una distancia ficticia y adornada frívolamente.
Algo, leve y trascendental, parece tramarse asimismo en esta Habana femenina que ha fotografiado Evelyn Sosa. Estas jóvenes también están paradas al borde del desastre.
De los 3,8 millones de inmuebles residenciales que se registran en Cuba, al menos el 39 por ciento presenta un estado constructivo entre regular y malo, reseñan los datos oficiales.
Los jóvenes fueron echados por mostrar su orientación sexual en el contexto de la reforma constitucional que quiere legalizar en Cuba el matrimonio igualitario.
Si bien el proyecto nació de fotografías aisladas, espontáneas, con los años el azar de los encuadres y las obturaciones fue hilando un discurso sólido que interpela el devenir de la isla en las décadas recientes.
Además de pullovers, en Clandestina también se venden delantales, cojines, bolsos, una guía turística alternativa, stickers, carteles, collares, monederos, billeteras, agendas, libretas, postales, llaveros, pañuelos, shorts, camisetas, camisas, blusas…
Lo que parece claro en Venezuela es que la gente no es tonta, que no se puede hacer política sin pensar en lo que la gente quiere. Quiero pensar que hay que tener paciencia. Si esta fuera una serie de televisión, es como si hora estuviera comenzando una nueva temporada.