Centro Habana es un lugar mítico donde, contra todo vaticinio, nadie abandona nunca el áspero ajedrez de la vida. Se juega siempre, con una sonrisa, hasta el final.
Lo que parece claro en Venezuela es que la gente no es tonta, que no se puede hacer política sin pensar en lo que la gente quiere. Quiero pensar que hay que tener paciencia. Si esta fuera una serie de televisión, es como si hora estuviera comenzando una nueva temporada.