Las chicas se tatúan: un pez terrible, una palmera, rosas presuntamente fragantes e inmóviles rosas náuticas, imaginería surrealista, un fragmento de testarudo cubismo, alguna...
Centro Habana es un lugar mítico donde, contra todo vaticinio, nadie abandona nunca el áspero ajedrez de la vida. Se juega siempre, con una sonrisa, hasta el final.