Kommunalka, un destino soviético en el corazón de Petersburgo

La kommunalka es una colmena. Y afuera está San Petersburgo, la ciudad del río Neva y la avenida Nevski.

A poca distancia de aquí está el Museo de L´Ermitage, la famosa pinacoteca cuya colección inicial perteneció a los zares de Todas las Rusias. Ahí estuvo el Palacio de Invierno de Pedro el Grande y ahí está el Palacio de Invierno asaltado en 1917 por la Revolución.

Kommunalka, San Petersburgo. The Red Stone. Alejandro Taquechel.
Kommunalka, San Petersburgo. The Red Stone. Alejandro Taquechel.

En verano las noches aquí son blancas y esa claridad imperturbable también envuelve la kommunalka, se filtra en su interior y, en cierto modo, indeciso y desolado, ilumina a sus habitantes.

Por aquí cerca anduvieron los personajes de Gógol, de Dostoievski, de Tolstói, de Chéjov.

Tras la Revolución de Octubre, el gobierno bolchevique debió enfrentar el problema de la vivienda y a la vuelta de algún tiempo, en las ciudades rusas, proliferó una modalidad de apartamentos comunitarios: la kommunalka.

Kommunalka, San Petersburgo. The Red Stone. Alejandro Taquechel.
Kommunalka, San Petersburgo. The Red Stone. Alejandro Taquechel.

San Petersburgo era Leningrado cuando aquí nació Joseph Brodsky (1940-1996), autor de la «Gran elegía a John Donne». Brodsky señaló alguna vez que esta ciudad fue el «mediastino» del «helenismo ruso». También es cierto que la urbe ha sido llamada la «Venecia del Norte». Y, cierto, aquí vino a morir el gran Pushkin. Aquí supo templar su acero lírico el poeta Mandelshtam, que escribió unos versos contra Stalin y fue desterrado a los Urales.

Un viejo caftán, unas botas con lodo, un samovar humeante, un diván raído, un manual filosófico, una proclama del partido, un ejemplar de Pravda, La madre de Gorki, una cebolla picada en finas rodajas, unas papas que hierven… Y ahora también, si miramos con ojo de pez, una silla de metal descascarada, una bombilla, el cielo raso, una bicicleta y un velocípedo infantil, una lavadora moderna, el horno, los tubos del gas, muchos frascos, cajas de galleta o de té…

Kommunalka, San Petersburgo. The Red Stone. Alejandro Taquechel.
Kommunalka, San Petersburgo. The Red Stone. Alejandro Taquechel.

En algún punto del camino hacia el Futuro, el Soviet Supremo decidió priorizar a las familias hacinadas en las kommunalkas, que compartían el mismo piso, el mismo baño, el mismo aire… Entonces el camarada Jruschov (1953-1964) mandó construir monobloques de apartamentos, las jrushchovkas, para reubicar a tanta gente… Nunca se logró del todo. (El tránsito desde los solares en La Habana Vieja hasta los edificios de microbrigada en Alamar es la versión tropical de este «esfuerzo decisivo»).

San Petersburgo, una de las urbes más hermosas del Viejo Mundo. Pórtico europeo del gran imperio del Este. Sus vísceras abuhardilladas. Tenaces.

Kommunalka, San Petersburgo. The Red Stone. Alejandro Taquechel.
Kommunalka, San Petersburgo. The Red Stone. Alejandro Taquechel.

Un obrero, un hijo de campesino, una tribu judía, un intelectual, un funcionario, un joven estudiante, todas las nacionalidades y todas las repúblicas… Y ahora también un par de jóvenes, hipsters y veganos, que han viajado por Estados Unidos y que rentan un estrecho e impecable Airbnb en medio del caos y la humedad secular de una kommunalka peterburguesa.

Finalmente, vemos estas imágenes que abren un terco hipervínculo entre el presente y el pasado de Rusia.

  • Kommunalka, San Petersburgo. The Red Stone. Alejandro Taquechel.
    Kommunalka, San Petersburgo. The Red Stone. Alejandro Taquechel.

(Fotografías de Alejandro Taquechel. Su proyecto The Red Stone incluye varias series contemporáneas realizadas en países ubicados alguna vez del otro lado del Telón de Acero).

Newsletter

Recibe en tu correo nuestro boletín quincenal.

Te puede interesar

Cuba, la antesala de un cambio

El aire está muy cargado en las calles de...

Cuba: La democracia improbable y el juego de la historia

Resulta difícil contribuir con alguna novedad y sensatez al...

Ada Ferrer: «La Patria debe ayudar a dar vida»

Ada Ferrer, historiadora cubanoamericana ganadora del Pulitzer, publica ahora Keeper...

Cuba no es La Habana Vieja

Existen muchas formas de ser cubano y la mayoría no encajan en los estereotipos que abunda en los medios y las redes sociales. 

¿A quién le interesa la reconstrucción de Cuba?

No conviene reconstruir Cuba. No porque sea costosa, dígase...

Apoya nuestro trabajo

El Estornudo es una revista digital independiente realizada desde Cuba y desde fuera de Cuba. Y es, además, una asociación civil no lucrativa cuyo fin es narrar y pensar —desde los más altos estándares profesionales y una completa independencia intelectual— la realidad de la isla y el hemisferio. Nuestro staff está empeñado en entregar cada día las mejores piezas textuales, fotográficas y audiovisuales, y en establecer un diálogo amplio y complejo con el acontecer. El acceso a todos nuestros contenidos es abierto y gratuito. Agradecemos cualquier forma de apoyo desinteresado a nuestro crecimiento presente y futuro.
Puedes contribuir a la revista aquí.
Si tienes críticas y/o sugerencias, escríbenos al correo: revistaelestornudo@gmail.com

El Estornudo
El Estornudo
Revista independiente de periodismo narrativo, hecha desde dentro de Cuba, desde fuera de Cuba y, de paso, sobre Cuba.

Artículos relacionados

Flagelantes de Santo Tomás: «Aquí está tu hijo»

En Santo Tomás, Atlántico, municipio ubicado en el Caribe colombiano, las personas se flagelan por la salud propia o de sus familiares. Le llaman «pagar una manda». Se trata de una promesa que hacen directamente a Jesús de Nazaret. 

Leandro Feal: «La fotografía del derrumbe no me atrae demasiado»

El pasado 17 de julio, desde Madrid, conversé por...

Pablo Piovano, ganador en el World Press Photo 2024: «Mi cámara es una cámara política»

«Los pueblos originarios son la primera línea de defensa del agua, la tierra y las montañas. Son quienes tienen la verdadera conciencia de que este mundo no puede seguir así sin destruirse, y proponen una alternativa: volver a una relación profunda con algo tan simple como la tierra y el agua».

La celebración del burro en San Antero

El Festival Nacional del Burro no es solo un evento folclórico o costumbrista; es un espacio para bailarle a la vida, un ritual comunicativo donde confluyen el humor, la devoción, el ingenio y la costeñidad en todo su esplendor. 

2 COMENTARIOS

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí