En el libro de Carlos D. Lechuga el totalitarismo, la adoración al Gran Líder, las lealtades políticas, los oportunismos y los desencantos, se cuelan en un hogar cuyas dinámicas a veces parecen girar más en torno a la Revolución cubana que a las individualidades de sus miembros.
Sr. Castro, una pregunta sencilla: ¿por qué prohibió la libertad de prensa?
Eliminé la libertad de prensa porque no quería que los periodistas fueran por...
Huracán sobre el azúcar termina con una frase dramática: «Los cubanos deben triunfar, o lo perderemos todo, hasta la esperanza». La expresión tiene el...
Lo que parece claro en Venezuela es que la gente no es tonta, que no se puede hacer política sin pensar en lo que la gente quiere. Quiero pensar que hay que tener paciencia. Si esta fuera una serie de televisión, es como si hora estuviera comenzando una nueva temporada.