Esta doctrina no carece de su propia lógica interna. Identifica correctamente los fracasos del cambio de régimen tradicional. Reconoce las restricciones políticas domésticas sobre los compromisos exteriores prolongados. Explota la asimetría de poder entre Estados Unidos y las pequeñas naciones caribeñas y latinoamericanas con eficiencia despiadada.
Las autoridades cubanas asumieron la muerte de cuatro personas y otras seis heridas, tras un enfrentamiento armado ocurrido este miércoles, entre tropas guardafronteras y...
A Trump le interesa obtener una capacidad de gobernar ilimitada para los próximos tres años; a los textualistas como Gorsuch o los institucionalistas como Roberts les interesa el legado que deje esta Corte Suprema. No se les escapa que una ampliación del poder ejecutivo podría ser igualmente usada por un gobernante demócrata, y esa visión a largo plazo quizá sea suficiente para ponerle algún freno a la agenda frenética del actual mandatario.
Hay pocas certezas sobre Raúl Guillermo Rodríguez Castro. Se sabe, por supuesto, de su genealogía «real» y que por una malformación en un dedo de una mano le llaman «el Cangrejo», cosa que no le incomoda. Hasta ahora su vida pública ha consistido en aparecer detrás de su abuelo, Raúl Castro, cuidándole siempre las espaldas con una pose casi paródica de los agentes de seguridad en las películas de Hollywood.
En 2019 la diplomacia cubana también insistía en negar que hubiese oficiales y soldados de la isla en Venezuela, pero la prensa internacional reveló que al menos desde mayo de 2008 había pactos castrenses entre ambos países para garantizar la conservación en el poder de Chávez.
Hacer propuestas cuyos requerimientos materiales son inespecíficos es dar margen a que el castrismo las aplique con lo que tiene y actúe como reformador; es ser el asesor técnico en la sombra.
Las masivas protestas del 11 de julio de 2021 demostraron que el miedo podía romperse. Las que hoy recorren Cuba demuestran que esa lección sobrevivió a la represión.