En el verano de 2016 Rowan Ricardo Phillips desgarró uno de sus tendones de Aquiles jugando al tenis, una práctica heredada de su padre, quien no era ni académico ni deportista, sino un camionero de origen antigüeño con residencia en North Bronx.
El acuerdo representa el cierre anhelado por ambas partes a la desbandada de atletas cubanos (que supera los 400 desde 2013). A algunos nos deja insatisfechos en tanto el affaire Cuba debió y pudo reinventarse todavía más radicalmente desde hace mucho tiempo.
En ese año Cuba jugó sus tres únicos partidos en la historia de las copas mundiales de fútbol. Hasta ahí llegaron los antillanos. Un tren sueco les pasó por encima sin atisbo de clemencia.
El mejor invento de los escoceses es el buen whisky. Pero al golf no le ha ido mal. Hoy día es un deporte bastante más popular, al menos en Estados Unidos, las islas británicas y los resorts de alta gama...
Los medios sí que no le perdonan nada a LeBron. Lo odian. Porque se negó y se niega a cumplir esa pauta establecida a mediados de los ochenta: el apócrifo triunfo del individuo sobre el equipo.