Nadie se la censuró, estoy convencido. Joaquín Sabina calló a consciencia. En vez de darnos un espaldarazo de emancipación, nos mostró su escéptica espalda. Allí mismo supimos que nunca olvidaríamos esa ausencia atroz del artista. Y, amándolo como aún lo amamos el sábado pasado en Manhattan, los cubanitos de entonces nos sentimos entrañablemente estafados por él.
La gestualidad libérrima y los claroscuros de la Rumba entre puentes‘ —la rumba cubana de Nueva York— estarán desde este jueves a la vista del público que visite esta muestra del fotógrafo Juan Caballero en la City Lore Gallery (56 E 1st Street, New York, NY 10003).
El instante mismo del retrato es ya un punto extremo de intimidad. Todo retrato involucra una mirada que despoja de superfluidad, filtra lo contingente y...
Nueva York nunca será mi ciudad. Sin embargo, nunca he sido extranjero en ella, siéndolo de manera radical.
Hay en Manhattan algo muy habanero que me...
En ICP tenía una asignatura de fotografía por encargo. Básicamente: cómo realizar trabajos fotográficos asignados por periódicos y revistas. Alice Gabriner era la profesora. Alice es una editora...
La bendición prometida al triunfar la Revolución de Fidel Castro llegaría con el acostumbrado retraso al pequeño pueblo de Sabanilla, donde el polvo de...