La cola, la conciencia y la coyuntura

…y otras cosas que carburan sin combustible en Cuba

A mediados de enero el diario Granma titulaba metafísicamente uno de sus fotorreportajes: «En fotos: Restablecen combustible para el transporte… ¿y la conciencia?»

Pese al esfuerzo denodado de los autores, finalmente la «conciencia» de nadie pudo ser fotografiada para esa entrega. En cambio, las imágenes fueron graciosamente guarnecidas con una buena tabla de bagazo textual que cruzaba la tradicional narración guagüera con el editorial moralista y que culminaba retomando la homilía del presidente Miguel Díaz-Canel en la última sesión de la Asamblea Nacional.

Desabastecimiento de combustible en La Habana / Foto: Raymo Herrera
Desabastecimiento de combustible en La Habana / Foto: Raymo Herrera

«…Si la “coyuntura” nos obligó a buscar en las experiencias de tiempos peores prácticas de ahorro engavetadas, apenas ha pasado la crisis más dura y algunos choferes de autos estatales han vuelto a subir los cristales y a olvidarse de la solidaridad», lamentaba Díaz-Canel. «Y hay medidas que no pueden ser coyunturales. Tenemos que imponerlas hasta que la rutina las vuelva costumbre. Como todas las formas de ahorro y todas las prácticas solidarias (…) Esta es una decisión.  No es un pedido. Es una disposición que doy en nombre del Gobierno y de las necesidades de la mayoría. Y exigiremos su cumplimiento porque es mandato del pueblo…»

El discurso esquizoide de imposición solidaria y de medidas coyunturales que se vuelven costumbre no es nuevo. Eufemismos aparte, este parece un buen resumen de las últimas décadas en la isla y, si se quiere, una clave para entender el principio de funcionamiento del «sistema» cubano.

Desabastecimiento de combustible en La Habana / Foto: Raymo Herrera
Desabastecimiento de combustible en La Habana / Foto: Raymo Herrera

Desde hace meses el ciclo de las crisis de desabastecimiento —pasajes de mayor gravedad dentro de la gravedad— no ha hecho más que acortarse sin que el gobierno se haya animado a aceptar explícitamente que la «coyuntura» no es coyuntural sino estructural o que la «coyuntura» se replica a la manera de un coronavirus tropical.

Las presiones del Joker Trump —incluidos el Título III de la Helms-Burton y las limitaciones de vuelos y remesas a la isla— para revigorizar el «embargo», el batacazo a los servicios médicos en Brasil, el caos político en Venezuela y el consecuente recorte en los envíos de petróleo, el déficit general de liquidez y el vencimiento de los plazos acordados con los acreedores internacionales…; todo eso habla de una dependencia crónica del exterior, de una invencible inopia interna.

Osogbo de Nuestra Historia Coyuntural.

Desabastecimiento de combustible en La Habana / Foto: Raymo Herrera
Desabastecimiento de combustible en La Habana / Foto: Raymo Herrera

Este febrero vemos una vez más largas colas de autos particulares en las gasolineras de La Habana; choferes aguaitando bajo el sol o encerrados en el sauna eslavo de su «Moskovich» para comprar unos litros de combustible.

Mientras, la agencia Reuters avisa que se han fletado seis barcos de crudo desde Venezuela —¡Gracias a Dios y a la Amistad entre los Pueblos!— luego de que en enero las exportaciones de PDVSA hacia Cuba se precipitaran, gracias a las sanciones de Trump, hasta «su nivel más bajo desde mediados de 2019, a solo 56.600 bpd».

Desabastecimiento de combustible en La Habana / Foto: Raymo Herrera
Desabastecimiento de combustible en La Habana / Foto: Raymo Herrera

Las imágenes tomadas hace unos días por Raymo Herrera muestran la situación en una zona relativamente acotada de La Habana, pero abundantes reportes de prensa ya han dado buena cuenta de esta nueva «coyuntura» «especial» en la ciudad y el resto del país.

Por suerte ya viene la primavera en Cuba. El siempre encantador periodo primaveral.

  • Desabastecimiento de combustible en La Habana / Foto: Raymo Herrera
    Desabastecimiento de combustible en La Habana / Foto: Raymo Herrera

(Fotografías autorizadas por Raymo Herrera).

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