Desde hace meses el ciclo de las crisis de desabastecimiento —pasajes de extrema gravedad dentro de la gravedad— no han hecho más que acortarse sin que el gobierno se haya animado aceptar explícitamente que la «coyuntura» no es coyuntural sino estructural.
En julio, luego de un pulso entre lo privado y lo estatal, se fijaron precios que las autoridades políticas y administrativas del territorio negociaron con un realismo políticamente doloroso y poco común.
Los precios del sector por cuenta propia y del mercado negro en la «Ciudad Héroe» comenzaron a correrse con la inestabilidad política y económica en Venezuela, aliado geopolítico del gobierno de La Habana.